¿Y cuántas veces hay que contar?

julio 7, 2010
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Ya he perdido la cuenta del número de convulsiones que le han dado a Pipe y espero no tener que contar más a partir de ahora. Lo que sí he contado es el número de personas a las cuales darles gracias por todo lo que le han ayudado a Pipe; pero así con ese número positivo, hay también un déficit de entes a los cuales no se les debe de agradecer y esa lista comienza por Él. ¿A son de qué viven los seres en esta tierra?, ¿acaso “sufrir” está escrito como una cláusula de cumplimiento obligatorio al “pasar” por este mundo?, ¿además de tener que estar en el mundo no hay forma de NO firmar el contrato previamente sin necesidad de hacer cancelaciones de última hora?. Si ese deseo inútil de conservación de la especie no estuviera en los machos ¿evitaríamos tanto papeleo y  burocracia celestial de tener la “dicha” de estar aquí? Preferiría entonces que a los machos de este planeta se les borrara ese instinto bueno para nada.

Todos los días encuentro al mismo animal con mirada perdida y desorientada que a duras penas mueve su cola preparando el estómago para la primera comida del día. Y no lo culpo por tener esos ojos; desde que lo conozco ha estado con problemas: el frío, el hambre, los gusanos, las garrapatas, la indigestión, los huesos que no encajaban y la lógica que ahora tampoco lo hace. Y no es sólo el, son miles de otro tipo de animales los que andan igual o peor que este pobre infeliz. Como si fuera poco es matutino también el encontrarme con aquel gran monstro que teniendo tanta fuerza, vitalidad y poder no le queda más que resignarse al abandono humano de tener que buscar agua entre el pantano. Ojalá aquel dueño malagradecido algún día se acuerde de lo mucho que le dio ese animal al estar tomando de lo poco que le quede al buscar agua de entre la mierda.

Hoy odio al humano, odio a aquel que se le ocurrió la brillante idea de poner el sufrimiento entre nosotros, odio al que nos hace odiar, y a aquel que nos pone lo negro y lo blanco mientras mira nuestras elecciones para ir preparando los castigos. ¿Qué le pasaba por la cabeza cuando creó esto? ¿Si es tan perfecto por qué hacer tantas cosas tan mal? Así, en este tipo de condiciones no  nos podemos llevar siquiera bien.

Espero no volver a contar más convulsiones de Pipe, quiero contar de aquí adelante días en cero en los que este pobre canino pase sin problemas y que yo pueda tener lo suficiente para poder cuidarlo hasta que abandone esta marcha por lo menos de una manera digna.

Comentarios

Apenas 1 comentario a “¿Y cuántas veces hay que contar?”

  1. Betty en julio 8th, 2010 9:27 AM

    Totalmente de acuerdo… ¡en todo!

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    Este sitio web (blog si se le quiere) es personal. Apenas lo estoy terminando de organizar, así que paciencia. Gracias :)

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